Los trapos sucios han comenzado a asomar tras el anuncio de divorcio de Madonna y Guy Ritchie. La convivencia turbulenta en la que ha acabado su relación terminó por confirmar la evidencia. Guy y Madonna no se soportaban.
Sus discusiones eran frecuentes (casi no podían estar juntos sin gritarse), no dormían juntos desde hacía un año (de sexo ni hablamos) y cuando no se estaban insultando se soportaban sólo por el bien de los niños (en especial de Rocco, su hijo en común). A raíz del anuncio oficial del divorcio se ha levantado la veda y se ha sabido qué no soportaban el uno del otro.






























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