Tristeza. Eso es lo que evocaba ayer la gala de operación triunfo, porque sin duda alguna, y aunque nos joda reconocerlo, es un reflejo de la sociedad.
En este mundo hay gente con talento y sin él, pero aunque tengas talento, si 10 monicacos se juntan contra ti, te ganaran. Eso es lo que ha pasado en OT de este año, que un puñado de tios sin talento alguno ha visto como una persona que destaco del resto les ha quitado lo que ellos querian. Y los buitres son muy vengativos, son pendencieros y sigilosos. Y poco a poco, fuera de camara, han ido preparando su venganza por esta afrenta. Ayer vimos el resultado. Una final en la que lo unico que pudimos ver fueron los movimientos histrionicos de Iván, que hubiera ganado el OT de locazas sin lugar a dudas, y a unos frios profesores que aun tenian los cojones de decir que querian que ganase otro de los otros dos concursantes, les daba igual cual, pero que no ganara Virginia. Lamentable.



























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