Los cotilleos de los famosos y las famosas
El ‘Baile de la Rosa‘, con fama de ser la gala benéfica más importante del mundo, ha tenido sabor español. Presidida, como es habitual, por los príncipes Alberto y Carolina de Mónaco ha recibido a los máximos exponentes de la revolución cultural española de los 80 (más conocida como “movida madrileña”). Pedro Almodóvar ejerció de maestro de ceremonia y estuvo acompañado de dos de sus actrices fetiche Bibi Andersen y Rossy de Palma, de las cantantes Luz Casal y Alaska, y del artista Paco Clavel. El cineasta en su discurso dijo que el tributo a la movida era, no solo un homenaje a la música y cultura españolas, sino también a los cambios políticos que se produjeron en nuestro país en esos años.
Los “Grimaldi” estuvieron acompañados por sus respectivas parejas, nadadora Charlene Wittstock y el aristócrata Ernesto de Hannover, hicieron todo los posible por agradar a la sus invitados y disfrutaron al máximo de “una gala bastante improvisada” en la que, según el director manchego, hubo ausencia de protocolo.
La edición número 54 del Baile de la Rosa, celebrada en el hotel Sporting de Montecarlo, conto además con la presencia de Mario Vaquerizo (pareja de Alaska), Mariola Fuentes, Andrés Marín, Blanca Li (hermana de la cineasta Chus Gutierrez), Marie-France, el grupo Nancys Rubias y la DJ Roberta Marrero.
La duda que asalta es que si los representantes de la movida, el guarripop y el cutrilux se habrán impregnado del glamour del principado o si por el contrario hemos conseguido “aderezar” la elegancia y distinción de la realeza con ese sabor español tan particular.

Así se va a quedar este chico (mejor dicho, señor) a este paso. Y es que Alberto de Mónaco ha comenzado los festejos de su 50 cumpleaños sin el esperado anuncio de su boda. Muchos eran los medios que afirmaban que el Príncipe aprovecharía este día para decir al mundo entero que se casaba. Porque novia formal no le falta. ¿A qué esperará…?
Alberto de Mónaco conoció a Charlene cuando le entregó un ramo de flores tras una carrera en las Olimpiadas de Sydney en 2000. La cosa se quedó ahí, porque por entonces ambos tenían pareja (según contó Hola ella salía con un deportista surafricano y él vivía su romance secreto con Nicole Coste, la azafata togolesa, madre de su hijo Alexandre, reconocido en 2005). Al cabo de un año, volvieron a reencontrarse, esta vez de forma casual, en el Principado. Ella se alojaba en un hotel con algunos compañeros y Alberto estaba allí. Se acercó a saludarla, y durante la estancia de Charlene en Montecarlo compartieron una romántica velada. Ella se marchó después de sus compromisos profesionales. Desde entonces no perdieron el contacto, y su noviazgo se dio a conocer de manera informal tras su aparición en público y en actitud cariñosa en los pasados Juegos Olímpicos de Invierno de Turín, en febrero de 2006.
En marzo del mismo año aparecieron una fotografías robadas de la pareja durante una estancia en las Islas Maldivas. Pero desde entonces no se volvió a saber nada de ellos, y se supuso que la relación había pasado a la historia, y que tan sólo se había tratado de una de las muchas conquistas pasajeras del Príncipe.
Sin embargo, la pareja volvió a mostrarse en público, y esta vez en el Principado. Fue en V Gran Prix Histórico de Mónaco. Desde entonces se les ha podido ver juntos en numerosas ocasiones, tanto oficiales como familiares. Así se les ha visto juntos en las galas del Baile de la Rosa, y en vacaciones familiares de los Grimaldi. Incluso, en ausencia de Alberto, viajó con sus “cuñados”, los Hannover, a Austria.
Esto pinta bien; esperemos que se casen porque ella lo vale.
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