La verdad es que era un personaje al que admiraba dentro y fuera de las pantalla. Hasta hoy, día en el que me enterado que el actor, en su última entrevista, se ha “despachado a gusto” con el público español.

Javier aparece en el especial que la revista ‘T’ del New York Times, dedicado a la masculina de este otoño. Evitó hablar sobre su relación con (pregunta tabú para el actor) y afirmó que la prensa es el enemigo. Suponemos que no puede aguantar la persecución a la que le someten los pero lo que no puede es incluir, en el mismo saco, a todos sus compatriotas.

“Los españoles son severos, critican mi trabajo y dicen que me he vendido. Me dan ganas de decirles ¡Parad ya, sois una panda de imbéciles!” dijo tras ser preguntado sobre el recibimiento en su país al ganar el Oscar.

Pues bien, querido Bardem, los “imbéciles” de los españoles son los que te han apoyado acudiendo a ver tus películas, los que se sentían orgullosos por tener un compatriota galardonado con el premio más grande del cine y los que acuden a comer a tu restaurante de Chueca (a cuya inauguración sí que invitaste a la prensa)

En la misma entrevista has dicho que tras ganar el Oscar “cambias un poco, pero la gente a tu alrededor cambia mucho. Les tienes que recordar que eres el mismo chico estúpido y limitado”. He de decir que si has cambiado poco, es una suerte de que hayamos descubierto a tiempo tus aires de grandeza y sí, tienes toda la razón, eres un chico estúpido y limitado.

Estúpido porque no sabes reconocer que eres lo que eres gracias al apoyo de público y crítica, y muy limitado, porque no saber distinguir entre seguidores y detractores…a ver quién te apoya ahora.