El final de la sexta edición de Operación Triunfo ha traído más sorpresas de las esperadas.

Virginia, gracias al apoyo de la marea azul, se alza con una victoria polémica, no sólo por el poco respaldo que ha suscitado entre el jurado (salvo Risto) sino también por la oposición de todos sus compañeros de academia.

Pero el momentazo de la noche ha sido la despedida del programa (y posterior espantada) del publicista que puede haberse cansado de soportar las tonterías de ciertos concursantes y profesores. Eso o ha montado el treatillo para ser el más deseado cara a la siguiente campaña de OT ¿Se habrá agotado su paciencia o pretenderá un aumento de sueldo en la próxima edición?

Analicemos qué ha podido quebrantar la voluntad del amigo Mejide para no querer continuar en el programa que le ha convertido en el publicista más famoso de nuestro país. Pero antes de nada, lo justo sería felicitar al ganador, así que ¡Felicidades Virginia!

Antes de su aparición en OT, Risto era un profesional de éxito pero un desconocido para el público, hoy es más famoso por sus comentarios en las galas del concurso que por sus proyectos profesionales.

Puede que esté cansado de tener masas de seguidores (y demasiados detractores) por lo que haya decidido recuperar la vida que dejó atrás al comenzar su andadura en OT.

Puede que no esté de acuerdo con que un programa-concurso musical se haya convertido en un reality soez donde los concursantes campan a sus anchas sin ningún respeto por nada ni por nadie, amparados por un Ángel Llácer que ha transformado a la academia y sus profesores en un auténtico circo (en el que Iván es el rey de los payasos)

Puede que no comparta la visión del presentador y los productores que han hecho del “karaoke más caro del mundo” un escaparate publicitario donde todo vale por hacer caja y donde cada minuto se cobra a precio de oro.

Pero lo que nunca, nunca debería haber hecho es abandonar el programa como lo hizo ayer para demostrar que la elegancia y el saber estar, van unidos a la clase de persona que ha demostrado ser en otras ocasiones y sobre todo para impedir que Jesús Vázquez (al que por fin se le vio el plumero) se despachase a gusto.

Risto, sea cual sea tu decisión ¡buenas noches y buena suerte!